Relación entre la calidad del vino y el riego artificial del viñedo

En un estudio realizado en Requena en 2005 sobre la variedad tinta bobal (aunque fácilmente extrapolable a otras variedades), se encontró una clara relación entre características de la uva que se relacionan con un incremento en la calidad de la uva y el estrés hídrico, es decir, un menor aporte de agua al viñedo. Se halló un incremento en la concentración de tartárico, disminución en málico y aumento en la concentración de antocianos, compuestos fenólicos y color de los vinos sometidos a estrés hídrico. Estos hallazgos no son sorprendentes, ya que tradicionalmente se ha relacionado la alta producción por hectárea con la disminución de la calidad de los vinos.
Cuando se busca la mejora de la calidad de los vinos es por tanto necesario someter a un cierto grado de estrés hídrico al viñedo, siempre y cuando no sea excesivo y provoque una mala maduración de la uva. Los riegos, por tanto, deben estar siempre muy controlados y relacionados con la precipitación natural que se haya producido durante el año.

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